Hablar de Alfonso Azpiri a cualquier persona cuya preadolescencia o infancia transcurriera a mediados de los 80 debería ser algo innecesario, puesto que es un autor cuya obra casi todos tuvimos la suerte de disfrutar en algún formato u otro, debido a la gran popularidad que alcanzó por aquellos años. Pero como pasa a menudo en tantos campos, el artista suele quedar a la sombra de su propia obra, y seguramente poca gente de los que os pasáis por aquí seáis capaces de ponerle cara al responsable de portadas de videojuegos tan reconocibles como estas:
Antes de comentar el libro que da título a la entrada, repasemos brevemente la trayectoria de este autor. Alfonso Azpiri es un autor de cómics e ilustrador nacido en Madrid en 1947, famoso principalmente por sus aportaciones al género de la ciencia-ficción y, sobre todo, al erótico (que no pornográfico). Sin embargo, de entre sus dos principales personajes, Mot y Lorna, sólo el primero pertenece a los dos géneros anteriormente mencionados, siendo Mot un cómic infantil-juvenil. Como ya hemos mencionado, una gran parte de su fama entre el publico menos aficionado al mundo del cómic se la debe a las colaboraciones que realizó a mediados de los ochenta con la mayoría de las principales compañías españolas desarrolladoras de software lúdico para los ordenadores de ocho bits, tanto ilustrando las portadas, como en diseños de pantallas, niveles y personajes.
Lorna, su personaje más conocido, es una heroína espacial que se ve envuelta en mil y una aventuras (normalmente desnuda, debe ser que en el espacio agobia mucho ponerse un jersey de lana, por los calores de los soles y eso, digo yo...) a lo largo de sus cerca de diez álbumes, que mezclan bastante acertadamente la ciencia-ficción con el erotismo. Suele ir acompañada de su robot, con el que tiene una relación un tanto... un tanto... bueno, dejémoslo en "una relación". Si bien es un personaje que, para mi gusto, suele flojear bastante en los guiones, en el dibujo es otro cantar. Gracias al particular estilo del autor a la hora de dibujar mujeres explosivas ligeras de ropa, el personaje ha aguantado el tirón desde hace más de veinte años, haciendo que no te acuerdes ni de uno solo de sus argumentos, pero si de casi todas sus viñetas. Para muestra un botón (o varios):
Mot, en cambio, debutó en el suplemento infantil del diario "El País" y, por ello, es un personaje bastante más conocido entre el gran público, aunque injustamente olvidado durante muchos años y con menos álbumes a sus espaldas. Mot es un monstruo aparentemente amenazador que surge un buen día del televisor de un preadolescente llamado Leo. Tras destrozarle la casa y vaciarle la nevera, los dos se hacen amigos a regañadientes, con las ventajas y desventajas que conlleva tener como amigo a un monstruo con cuernos de unas tres toneladas de peso (como las continuas visitas al psiquiatra que sufre el pobre Leo). Los guiones están aquí realizados por Nacho (José Ignacio Moreno Cuñat) y la mejora se nota bastante. Por desgracia, las aventuras de este personaje en España solo contaban con una edición increíblemente patillera (de hecho, el último volúmen ni siquiera habia sido editado en tapa dura) hasta hace cosa de tres meses... que ya tocaba, hombre... Una edición, por cierto, muy recomendable, ya que esta bastante cuidada e incluye bocetos, dibujos promocionales y alguna otra curiosidad.
Pero, como ya hemos adelantado, la parte de su obra que gran parte de la gente recuerda con cariño, corresponde a su colaboración en las portadas de más de doscientos de aquellos grandes (y no tan grandes, no nos engañemos) videojuegos de la conocida como "Edad de Oro del Software Español". Ilustraciones llamativas y espectaculares, de gran calidad, que a menudo escondían algunos zurulletes videojueguísticos de cuidado, cortesía de Dinamic, Topo, Opera Soft y alguna compañía más. Reconozco que, durante mi infancia, a menudo me cagaba en el árbol genealógico de este hombre cuando, movido por una portada increíble, me gastaba la paga en comprar algún título infecto de dificultad inhumana para mi Spectrum +2A. A día de hoy, conservo las portadas de estos juegos, mientras que las cintas fueron a un contenedor de basura hace bastantes años, cosa que no me sorprende ahora, ni me hubiera sorprendido hace casi veinte años... porque vaya mierdas nos comíamos, señores, y lo que nos gustaba. Por suerte, ya no me hará falta tenerlas guardadas en un cajón, (aunque seguramente lo haré, debido a mi síndrome de Diógenes terminal) puesto que Planeta de Agostini ha editado recientemente el libro de ilustraciones Spectrum. El arte para videojuegos de Azpiri, que recopila la mayor parte de sus ilustraciones para las principales editoras de software español.
Sobre este libro, sólo se puede hacer una observación: Spectrum es un libro que da gusto leer (más bien admirar, porque texto tiene poco). Para todo aquél que haya vivido esta época del software español, sin duda es una auténtica delicia a la que no se le puede poner precio. No obstante, los de Planeta han decidido (lógicamente) ponerle un coste de 14,95 euretes del ala, lo que no me parece caro en absoluto, ya que la presentación es excelente, con una cubierta que simula una cinta de cassette, tapa dura e incluso con un prólogo de Gonzo Suárez (Opera Soft, Commandos) todo un lujo. Da gusto poder tener por fin esta coleccion de ilustraciones a un tamaño y una calidad decente, algo que ya era necesario a estas alturas . El único problema que le veo es que juraría que falta alguna que otra portada en la recopilación. No obstante, es un problema mínimo (y no he podido comprobarlo aún, de hecho) ,ya que están practicamente al completo, incluso varias inéditas y otras de juegos que no había visto en mi vida.
En conclusión un libro imprescindible para fans de uno de los mejores ilustradores españoles, obligatorio para ex-aficionados al Spectrum y Amstrad e interesante (aunque sea simplemente echarle un vistazo), para el resto de la gente, porque nunca está de más conocer algo sobre esta pequeña parte de la historia española. ¡Ah, y es de los pocos libros que aumenta su encanto si le caen encima unas pocas manchas de nocilla!... aunque si alguien las echara en mi ejemplar, me vería obligado a hacerme un collar con sus orejas.
En conclusión un libro imprescindible para fans de uno de los mejores ilustradores españoles, obligatorio para ex-aficionados al Spectrum y Amstrad e interesante (aunque sea simplemente echarle un vistazo), para el resto de la gente, porque nunca está de más conocer algo sobre esta pequeña parte de la historia española. ¡Ah, y es de los pocos libros que aumenta su encanto si le caen encima unas pocas manchas de nocilla!... aunque si alguien las echara en mi ejemplar, me vería obligado a hacerme un collar con sus orejas.































































