miércoles 21 de octubre de 2009

Spectrum, el arte para videojuegos de Azpiri

Hablar de Alfonso Azpiri a cualquier persona cuya preadolescencia o infancia transcurriera a mediados de los 80 debería ser algo innecesario, puesto que es un autor cuya obra casi todos tuvimos la suerte de disfrutar en algún formato u otro, debido a la gran popularidad que alcanzó por aquellos años. Pero como pasa a menudo en tantos campos, el artista suele quedar a la sombra de su propia obra, y seguramente poca gente de los que os pasáis por aquí seáis capaces de ponerle cara al responsable de portadas de videojuegos tan reconocibles como estas:





Antes de comentar el libro que da título a la entrada, repasemos brevemente la trayectoria de este autor. Alfonso Azpiri es un autor de cómics e ilustrador nacido en Madrid en 1947, famoso principalmente por sus aportaciones al género de la ciencia-ficción y, sobre todo, al erótico (que no pornográfico). Sin embargo, de entre sus dos principales personajes, Mot y Lorna, sólo el primero pertenece a los dos géneros anteriormente mencionados, siendo Mot un cómic infantil-juvenil. Como ya hemos mencionado, una gran parte de su fama entre el publico menos aficionado al mundo del cómic se la debe a las colaboraciones que realizó a mediados de los ochenta con la mayoría de las principales compañías españolas desarrolladoras de software lúdico para los ordenadores de ocho bits, tanto ilustrando las portadas, como en diseños de pantallas, niveles y personajes.



Lorna, su personaje más conocido, es una heroína espacial que se ve envuelta en mil y una aventuras (normalmente desnuda, debe ser que en el espacio agobia mucho ponerse un jersey de lana, por los calores de los soles y eso, digo yo...) a lo largo de sus cerca de diez álbumes, que mezclan bastante acertadamente la ciencia-ficción con el erotismo. Suele ir acompañada de su robot, con el que tiene una relación un tanto... un tanto... bueno, dejémoslo en "una relación". Si bien es un personaje que, para mi gusto, suele flojear bastante en los guiones, en el dibujo es otro cantar. Gracias al particular estilo del autor a la hora de dibujar mujeres explosivas ligeras de ropa, el personaje ha aguantado el tirón desde hace más de veinte años, haciendo que no te acuerdes ni de uno solo de sus argumentos, pero si de casi todas sus viñetas. Para muestra un botón (o varios):




Mot, en cambio, debutó en el suplemento infantil del diario "El País" y, por ello, es un personaje bastante más conocido entre el gran público, aunque injustamente olvidado durante muchos años y con menos álbumes a sus espaldas. Mot es un monstruo aparentemente amenazador que surge un buen día del televisor de un preadolescente llamado Leo. Tras destrozarle la casa y vaciarle la nevera, los dos se hacen amigos a regañadientes, con las ventajas y desventajas que conlleva tener como amigo a un monstruo con cuernos de unas tres toneladas de peso (como las continuas visitas al psiquiatra que sufre el pobre Leo). Los guiones están aquí realizados por Nacho (José Ignacio Moreno Cuñat) y la mejora se nota bastante. Por desgracia, las aventuras de este personaje en España solo contaban con una edición increíblemente patillera (de hecho, el último volúmen ni siquiera habia sido editado en tapa dura) hasta hace cosa de tres meses... que ya tocaba, hombre... Una edición, por cierto, muy recomendable, ya que esta bastante cuidada e incluye bocetos, dibujos promocionales y alguna otra curiosidad.




Pero, como ya hemos adelantado, la parte de su obra que gran parte de la gente recuerda con cariño, corresponde a su colaboración en las portadas de más de doscientos de aquellos grandes (y no tan grandes, no nos engañemos) videojuegos de la conocida como "Edad de Oro del Software Español". Ilustraciones llamativas y espectaculares, de gran calidad, que a menudo escondían algunos zurulletes videojueguísticos de cuidado, cortesía de Dinamic, Topo, Opera Soft y alguna compañía más. Reconozco que, durante mi infancia, a menudo me cagaba en el árbol genealógico de este hombre cuando, movido por una portada increíble, me gastaba la paga en comprar algún título infecto de dificultad inhumana para mi Spectrum +2A. A día de hoy, conservo las portadas de estos juegos, mientras que las cintas fueron a un contenedor de basura hace bastantes años, cosa que no me sorprende ahora, ni me hubiera sorprendido hace casi veinte años... porque vaya mierdas nos comíamos, señores, y lo que nos gustaba. Por suerte, ya no me hará falta tenerlas guardadas en un cajón, (aunque seguramente lo haré, debido a mi síndrome de Diógenes terminal) puesto que Planeta de Agostini ha editado recientemente el libro de ilustraciones Spectrum. El arte para videojuegos de Azpiri, que recopila la mayor parte de sus ilustraciones para las principales editoras de software español.



Sobre este libro, sólo se puede hacer una observación: Spectrum es un libro que da gusto leer (más bien admirar, porque texto tiene poco). Para todo aquél que haya vivido esta época del software español, sin duda es una auténtica delicia a la que no se le puede poner precio. No obstante, los de Planeta han decidido (lógicamente) ponerle un coste de 14,95 euretes del ala, lo que no me parece caro en absoluto, ya que la presentación es excelente, con una cubierta que simula una cinta de cassette, tapa dura e incluso con un prólogo de Gonzo Suárez (Opera Soft, Commandos) todo un lujo. Da gusto poder tener por fin esta coleccion de ilustraciones a un tamaño y una calidad decente, algo que ya era necesario a estas alturas . El único problema que le veo es que juraría que falta alguna que otra portada en la recopilación. No obstante, es un problema mínimo (y no he podido comprobarlo aún, de hecho) ,ya que están practicamente al completo, incluso varias inéditas y otras de juegos que no había visto en mi vida.



En conclusión un libro imprescindible para fans de uno de los mejores ilustradores españoles, obligatorio para ex-aficionados al Spectrum y Amstrad e interesante (aunque sea simplemente echarle un vistazo), para el resto de la gente, porque nunca está de más conocer algo sobre esta pequeña parte de la historia española. ¡Ah, y es de los pocos libros que aumenta su encanto si le caen encima unas pocas manchas de nocilla!... aunque si alguien las echara en mi ejemplar, me vería obligado a hacerme un collar con sus orejas.

viernes 9 de octubre de 2009

[Rec] 2: el padre Karras vuelve... más mongolo que nunca!!

Últimamente parece que estamos en plan cinéfilos de pacotilla por aquí, lo que quizás se deba a que, por primera vez en bastante tiempo, hay algunas películas dignas de atención en la cartelera. Me gustaría decir que ese es el caso de la película que nos ocupa, pero como no me quiero ir al infierno por mentir, pues mejor me callo. Y no quiero ir al infierno, principalmente, porque gracias a esta película sé que está lleno de zombis y poseídos que actúan bastante mal, con lo que me resultaría muy desagradable pasarme allí la eternidad oyendo sus discursillos. ¡Incluso el mismísimo diablo también es un actor bastante lamentable, al parecer, y eso que ha tenido toda la eternidad para practicar! Hablemos, pues de [Rec] 2 (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2009), con algún spoilercillo incluido, aviso.


Siendo española, será un docudrama sobre los peligros de la conjuntivitis, fijo.

Según mi criterio personal, la mayor parte de películas españolas normalmente pertenecen a uno de estos dos géneros: drama social (85% de películas) y comedia estúpida con apariciones estelares famosetes (10% de películas). Es una generalización, pero es así. "Tetas", aunque me gustaría, no es un género en sí mismo, sino algo que se da por hecho en todas y cada una de ellas. Tetas tienen que salir sí o sí, pero si aspiras al Goya, se quedan cortas, por lo que es necesario sacar también algún transexual, yonki o prostituta; pero no uno de verdad, como los que vemos en la calle (que a veces se ríen y todo), sino uno que sufra mogollón durante hora y media, con un trauma interno de cojones y tantos remordimientos que los tenga que llevar en carretilla elevadora. Y es que, a pesar de lo que venda la "Academia" (nótense las comillas), el cine español me parece una puta mierda en su gran mayoría, con evidentes excepciones que no voy a nombrar ahora.

Pero de vez en cuando, en este cenagal surge alguna película que resulta un pequeño soplo de aire fresco, como la primera [Rec]. Jaume Balagueró y Paco Plaza nos ofrecieron una película sorprendente, dinámica, con escenas de terror efectivas, alguna buena actuación y ciertamente original. No nos engañemos, ni su formato ni temática eran tan originales como nos vendían (tampoco excesivamente sobados, no obstante), pero sí que lo era situarlas en un contexto que nos es muy familiar, una comunidad de vecinos española de toda la vida. Todos estas afirmaciones son discutibles, lógicamente, pero a mí me resultó una muy buena película de terror. Además, obtuvo un éxito considerable de crítica y público, contando incluso con plag... digoooo "remake" americano (aunque últimamente tienen remake americano hasta los cortos de Popeye del Cine Exin).


Película "inspirada" en [Rec]... tan fuerte inspiraron que se la tragaron entera los muy hijos de puta

Una vez puestos en situación... ¿¿qué nos ofrece [Rec] 2?? Pues más de lo mismo... pero bastante peor... y no peor en el sentido "angustia y terror insoportables, sino en el sentido "aburrimiento y situaciones ridículas". Rec 2 es una continuación directa (y tan directa, es lo mismo en el mismo sitio) de la anterior película, siguiendo en este caso las desventuras de un equipo de Swat (o geos o que sé yo lo que son), cuya misión consiste en entrar en el famoso bloque de viviendas de la primera película, acompañando a un científico enviado por el Ministerio. La historia se bifurcará posteriormente, siguiendo las desventuras de otro grupo protagonista, para confluir finalmente en una sola línea argumental. Por supuesto ABSOLUTAMENTE TODO esta grabado con cámara subjetiva, al estilo de la primera entrega, pero de un modo infinitamente más tiñoso y poco justificado. Y es que era comprensible que un equipo de reporteros quisiera dejar testimonio de los hechos, pero que lo haga un grupo de enviados del gobierno en supuesta "misión secreta", resulta bastante incoherente y absurdo.


Un poseído (¿poseso? pos eso) en uno de los escasos milisegundos en los que la cámara esta quieta

El argumento, por tanto, nos ofrece poca variación, ¡¡pero no así los monstruos, la supuesta salsa de la película!! Si en la primera entrega eran, básicamente, zombis con un origen religioso (sugerido al final de la película), aquí son ya auténticas copias de Regan, la niña del exorcista. Ahora ya vale todo, los detienen crucifijos, rosarios y padrenuestros, lo que en mi opinión es una auténtica cagada como una catedral y causa de que, que lo que antes intrigaba, ahora resulte bastante ridículo y provoque una nauseabunda sensación de copia y de película ya vista mil veces. En esta película, con un rosario al cuello no te atacaría ni Dios, cosa que misteriosamente jamás se les ocurre a los protagonistas... Además, los poseídos hablan por los codos, cosa que tampoco hacían en la primera entrega (con una voz infernal bastante lamentable, que recuerda a tu tío abuelo Mauricio después de tomarse dos carajillos en el bar) y atacan moviendo continuamente la cámara, lo que cansa hasta el infinito a partir de la tercera vez que lo ves, además de marear de lo lindo (sí, esto último en la primera también pasaba, pero no tan exageradamente como en esta).


Esta ya está borrosa, si es que dos imágenes era mucho pedir...

Las actuaciones son en su mayoría, flojas y poco creíbles, peores que en la primera entrega. Una mención especial para los dos niños (la niña está un poco mejor), que están para mandarlos al corredor de la muerte directos, por crímenes contra la humanidad. Tampoco importa mucho, porque la sensación de "realismo" que tenía la primera peli es inexistente en esta secuela. No llegas a creerte ni por un momento lo que está pasando. Manuela Velasco (el nombre sale en el póster, así que no es muy secreto) no lo hace mal, a mi me gusta esta chica, pero su aparición en esta secuela está metida con calzador y claramente sólo obedece a que los directores querían repetir con ella y metieron al personaje como pudieron ¡¡El Premio al personaje absurdo del año ya tiene ganador, señores!! Aún así, me gustaría verla en alguna otra película en el futuro. Contratadla o algo.. alguien, no se... dadla trabajo... yo iría a ver sus pelis...


Si es que es muy mona, ¿por qué no la contratais?

En conclusión, Rec 2 es una película muy floja, aunque entretiene mínimamente. Al menos, no la considero una decepción, ya que tampoco esperaba gran cosa de esta secuela, y es justo lo que he obtenido. Lo que me deja perplejo son las buenas críticas hacia esta película que estoy leyendo por ahí, únicamente justificables por el peloteo de siempre hacia los productos españoles, pero seamos serios, si esta película fuera americana no la defendería absolutamente ningún crítico y la tildarían de "basura comercial". Peeeeero como somos unos patriotas de baratillo, pues nos engañan, como siempre. Aún así, es una película con la que se puede pasar la tarde, pero por 7 eurazos no puedo recomendarla, ya que la sensación de terror es cero absoluto. Le vamos a poner un 5,5 sobre 10, pero le subo un puntazo por Manuela Velasco, que me parece una chica muy guapa (me voy a hacer fan suyo, que además imagino que no habrá muchos). Sin ella, es un 4,5 miserable... bueno, que cojones, notas separadas, un 4,5 para la peli y un 10 para la Velasco, total las notas me salen gratis y el blog es mío y me lo follo cuando quiero.


Bueno, todos ponemos caretos de vez en cuando, ¡¡tampoco es para tanto!!

Antes de acabar, una llamada de socorro. Si alguien la ve, POR FAVOR que me explique lo de la bañera y las puertas que aparecen y desaparecen con la luz... ¿Tiene algún sentido que se me escapa? ¿Es un recurso tan gilipollas y absurdo como me parece a mí o es que no he entendido algo de la peli? Y los zombis... ¿dónde se esconden durante la mayor parte de la peli? ¿Están jugando al mus en alguno de los pisos? Eso si que son misterios paranormales.


Bueno, mira, vale, creo que ya me voy haciendo una idea del porqué...

viernes 25 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos: Tarantino el vengador

No me considero un fan de Tarantino, ni mucho menos, aunque sí es cierto que la mayor parte de sus películas me gustan bastante. Por desgracia, si bien hace unos años la simple mención de su nombre en el cartel de una película ya garantizaba un nivel mínimo de calidad, últimamente se está convirtiendo en un director un tanto irregular, en ocasiones tan centrado en sus propias señas de identidad que llega a parecer un mal imitador de sí mismo. Kill Bill, su última obra en solitario hasta la película que hoy nos ocupa, es un buen ejemplo de esto. Se trata de una muy buena película de acción, con buenos diálogos, escenas para el recuerdo y personajes carismáticos. El problema con esa película es que está tan llena de momentos y situaciones "prestadas" y de personajes mil veces vistos, que uno no sabe si meterla dentro del saco del "homenaje" o directamente de la copia absoluta y la falta de ideas. En realidad da lo mismo, es una buena película de todas formas, pero te deja con ciertas dudas. Dudas que se disipan al ver su contribución en Grindhouse, a medias con su coleguita Robert Rodríguez: Deathproof.



El amigo Tarantino nos señala su tabique nasal recientemente alicatado
en Corporación Dermoestética


Y es que, mientras la parte de Rodríguez (Planet Terror) es una parodia divertidísima y hasta las cejas de esteroides de las cintas cutres de serie Z, y como tal hay que entenderla (aunque la gente aquí se empeñe en verla como una película al uso y criticarla precisamente por sus virtudes, cosa comprensible teniendo en cuenta que aquí normalmente vamos al cine sin informarnos previamente de lo que vamos a ver), "Deathproof" no hay por donde cogerla... Diálogos absurdos que no llevan a ninguna parte, protagonistas femeninas que copian (y mal) a otras protagonistas femeninas de Tarantino, planos de pies interminables (jamás verás tantos callos y juanetes en una pantalla de cine)... una película soporífera y cansina de ver, en la que solo se salvan Kurt Russell (como no) y las escenas de acción, sobre todo el final, que es completamente increíble. Pero ese final no le salva de ser un auténtico ladrillo. Aquí Tarantino se copia a si mismo, y se copia mal. Después de "Deathproof", he de reconocer que ya tenia ciertos prejuicios infundados acerca de su siguiente película, pero veamos que tal ha salido...



Curioso, los del fondo salen el doble que los de primera línea,
pero no los conoce ni su vieja
...

Malditos Bastardos (Inglorious Basterds, 2009) nos cuenta dos narraciones paralelas, estructuradas por capítulos (señal bastante chunga, pero que este hombre usa sin descanso), que tienen lugar en plena Segunda Guerra Mundial. La primera de ellas es la historia de un comando americano de soldados judíos, feos como ellos solos y más bestias que un bocata de ladrillos, liderado por el Teniente Aldo Raine (Brad Pitt). La única misión de este comando consiste en matar nazis en la Francia ocupada, cuantos más, mejor, y punto. La otra historia nos cuenta como una joven judía, llamada Shoshanna (Mélanie Laurent), planea incendiar un cine de su propiedad durante una noche de estreno a la que asistirá todo el alto mando de la Alemania Nazi. Ambas historias confluirán en la parte final del filme. Una vez más, Tarantino vuelve, al tema recurrente de la venganza "a lo bestia", sin sutilezas. Por cierto, a partir de ahora a la chica protagonista pienso cambiarle el nombre a Chochona, para favorecer una vez más las visitas de gente poco inteligente en busca de su ración de porno.



La historia esta contada de forma un tanto desestructurada y bastante descompensada en cuanto a presencia en pantalla de los personajes. En el cartel nos venden que los Bastardos son los auténticos protagonistas de la cinta, cosa bastante alejada de la realidad, ya que tienen mucha más presencia en pantalla Chochona y su cine. Si vais por ver a Brad Pitt de protagonista, olvidaos de ello. En cuanto a los personajes, Tarantino cumple de sobra y resultan bastante simpáticos, especialmente Brad Pitt haciendo de sargento chusquero sureño (este hombre cada vez me gusta más, me lo voy a poner en la carpeta como una quinceañera en pleno periodo hormonal) y el cazajudíos nazi adicto a los lácteos (aunque tenga los diálogos más cansinos de toda la peli). La dirección es buena como siempre, en eso Tarantino nunca falla.



En cuanto a los diálogos, seña de identidad del director... puf... los diálogos son un punto un tanto flojo en ciertas ocasiones. No son cancerígenos, como en Deathproof (sancionados por la OMS en diversas ocasiones), pero sí que dan a veces la sensación de dar vueltas y vueltas sin llegar a decir nada en absoluto. Aún así, aunque bordeen el "cansinismo", no llegan a caer en él y tienen sus buenos momentos. Este punto en concreto podría haberse arreglado disminuyendo la duración de la cinta, a todas luces excesiva (2:30 horas, menudo duermenalgas), que podía haberse dejado en 2 horas como mucho. La película habría ganado bastante, en mi opinión. Lo peor de la cinta, sin duda, la banda sonora, pero no por ser mala sino porque no pega ni con cola con la película. Tarantino, como siempre, mete los temas que le salen del ojete y los mezcla con Morricone, que tampoco pega mucho. ¡¡ Ah, y cómo no, hay una puta escena de pies femeninos, eso que no falte!!! El amigo Quentin no se cansa de recordarnos continuamente cuáááánto le ponen palote las extremidades inferiores femeninas... Bien por ti, Quentin, pero a mi me aburren un poquito ya tus filias, a ver si nos contenemos, que se que visitas el blog.



Concluyendo, para que podáis retomar vuestras depravadas vidas, Malditos bastardos NO es una mala película, aunque no este al nivel de las grandes del director. Es una película divertida, con buenos momentos y buenos personajes. Sin embargo, debido a su excesiva duración, su estructura, sus interminables diálogos y el hecho de que hayan puesto a Brad Pitt en pleno cartel sin que sea el protagonista real, van a hacer que (Rappel mode on) haya gente que la odie a muerte. En breve, más de uno me comerá la cabeza diciendo que cómo digo que no es mala, pero desde aquí os digo, a los dos o tres pesaos de siempre, que os vayáis a cagar, porque yo me lo pasé bien viéndola y por ello le pongo una calificación de 7 vasos de leche nazis sobre 10.

sábado 12 de septiembre de 2009

Grandes éxitos del bar II : Bubble bobble y sus parecidos razonables

A pesar de lo que pueda parecer, en el duro y hostil mundo de los bares españoles del siglo pasado no todo se reducía a maquinas de sopapos en las que demostrar nuestra incipiente masculinidad ante el resto de nuestros compañeros de manada. Y es que, a menudo, tras pedir a nuestro barman favorito un pelotazo de Ryalcao de chocolate servido en vaso largo, una pequeña parte de nosotros, esa que disfruta con las cosas monas y coloridas que emiten soniditos graciosos, tomaba el control de nuestros cuerpos... porque sí, amigos, jugar con dragoncitos de colores que comen frutitas y lanzan pompas de jabón por la boca también es de hombres ¡Y de hombres muy duros!. Así pues, en esta entrada trataremos algunas de aquellas placas pertenecientes a un género que, aunque podría llamarse "plataformas" yo definiría, a falta de un término mejor, como "muñequitos-graciosos-en-escenarios-fijos-que-deben-matar-a-todos-los-enemigos-de-la-pantalla-de-formas-curiosas", de los cuales el máximo representante es, como no, el gran Bubble Bobble.


Propongo desde aquí a Zac Efron y al vampiro jetotabla de Crepúsculo para la adaptación cinematográfica. ¡Si pudisteis con Mario Bros, podeis con esta!



Es difícil decir si Bubble Bobble inauguró o no este subgénero... difícil para mi, que no tengo ni puta idea de nada, claro. Sin información ninguna en la que basarme, me atrevería a decir
que no, pero con reservas. En esta recreativa, los jugadores tomaban el papel de Bub y Bob, dos hermanos cabezones convertidos en dragones por un conjuro, cuya misión consistía en rescatar a sus respectivas novias de las garras de un maléfico hechicero. Como veis, un hilo argumental de gran profundidad, extremadamente MASCULINO (con mayúsculas) y repleto de testosterona. Testosterona que disminuía un poco al comprobar que los dragones no escupían fuego como cabía esperar, sino pompas de jabón de colorines en las que encerrar a los enemigos que pululaban por la pantalla, que posteriormente reventaríamos con las púas de nuestros lomos, acabando así con ellos. La grandeza y el éxito de este juego radica en varios puntos, de los cuales los más importantes son sin duda su enorme jugabilidad y sus excelentes diseños de niveles y personajes (vistos con perspectiva histórica, obviamente).


Bubble Bobble

No obstante, la aparente simplicidad y sencillez del juego eran mera fachada, puesto que me atrevería a decir, otra vez sin basarme en nada, que se trata de uno de los juegos más complejos de su época. El juego constaba de 100 pantallas, algunas de dificultad extrema e incluso casi imposibles de pasar jugando sin un segundo jugador, que lo hacían extremadamente difícil de acabar. Aun así, una vez terminada esta odisea, el jugador obtenía un truco que hacía accesible un modo de dificultad mucho más complicado (Super Bubble Bobble), tras el que se escondía el auténtico final del juego. Además de esto, en cada pantalla existían una serie de condiciones secretas con las que podíamos controlar gran parte del juego (del estilo "si en esta pantalla acabas mirando a la pared derecha, en la siguiente te cae un fresón de 10.000 puntos"). Esto convertía al juego en algo bastante esotérico, ya que a menudo veías que ocurrían cosas diferentes en la misma pantalla, pero nunca conseguías averiguar exactamente de qué dependían.


Rainbow Islands/Parasol Stars

La saga continuó con Rainbow Islands (1987, en el que ya no había dragones sino que los hermanos lanzaban arco iris), Parasol Stars (1991, únicamente para ordenadores y consolas y en el que nos defendíamos con un paraguas), Bubble Simphony y Bubble Memories (1994 y 1995, puestas al día de Bubble Bobble) y mil versiones más. El más destacable llegaría a ser una especie de spin-off en forma de puzzle basado en este universo, conocido como Puzzle Bobble o Bust-a-Move, del que ya hablaremos en otra entrega de esta misma serie.

A rebufo de Bubble Bobble, surgió una especie de pequeño "ataque de los clones", fruto del cual vieron la luz los dos ultimos juegos que veremos hoy.


Bubble Simphony/Bubble Memories/Puzzle Bobble



¿Qué decir de Snow Bros, si es uno de mis juegos favoritos, culpable de acabar con mis ahorros en más de una ocasión y fuente mil y un problemas familiares? Y es que, aunque Bubble Bobble era un juego mucho más currado, Snow Bros siempre me pareció más divertido y accesible. Raro era, además, el barrio de España que no contaba con algún bar cercano con esta recreativa, a principios de los noventa. El argumento del juego es EL MISMO que el de Bubble Bobble (con novias secuestradas y todo, bravo por sus pelotas de acero), pero esta vez nos pondremos en la piel de humanos convertidos en muñecos de nieve, capaces de encerrar a sus enemigos dentro de enormes bolas de este mismo material y lanzarlas hacia la parte de abajo de la pantalla, arrollando de paso a todos aquellos desgraciados a los que la bola pille por el camino. Snow Bros era considerablemente más fácil que Bubble Bobble y podía terminarse sin demasiados sudores, continuando unas cuantas veces. Además, las bolas de nieve eran un mecanismo mucho más divertido y rápido de acabar con los enemigos. Una gran evolución del concepto básico, sin duda.


Snow Bros

De este juego, conviene resaltar dos aspectos absurdos: el bizarro diseño de enemigos (el aborto de pulpo que lanza bombas, dos bichos de color moco con cuernos que se levantan a si mismos para andar...) y la comida japo de la que se alimentan nuestros personajes (sushi, bolas de arroz), que, a diferencia de las frutitas y pastelitos fácilmente reconocibles de Bubble Bobble, en España fue fuente de mil conjeturas, como la de esta dramatización basada en hechos reales (las marcas y personas implicadas han sido modificadas para preservar su intimidad):

- ¡Joder que gocho, te coges todos los pasteles!
- No son pasteles, mongolo
- ¿Como que no?
- Son tortillas
- ¿Pero eso sí que es un helado no?
- Sí eso sí...
- Pues en la HobbyConChorras dicen que son pasteles.


La belleza es algo que se lleva dentro

Realmente no era ni lo uno ni lo otro, sino sushis y asquerosidades varias japonesas, aunque como nuestra principal fuente de información era el tío repetidor que fumaba en los recreativos, tampoco se nos podía pedir demasiado...cosas de la ignorancia. Este juego tendría secuela posteriormente, con varios personajes con distintos poderes, pero como me parece una ponzoña paso de comentarla.


Si Snow Bros era el hermano pobre de Bubble Bobble, este es el hermano indigente, que esnifa pegamento y rebusca en la basura para comer, aunque eso no fue motivo suficiente para que aquí no gozara de un éxito considerable... La wikipedia se empeña en etiquetarlo de "clásico de culto", lo que me demuestra una vez más que es un término aplicable a cualquier mierda, que inmediatamente adquiere un cierto halo de respetabilidad. En realidad estoy exagerando bastante, ya que lo cierto es que el juego tampoco esta nada mal. En este caso, dispondremos de una especie de mochila-aspiradora capaz de absorber a los enemigos, para después lanzarlos en forma de bola, con lo cual las semejanzas con los juegos anteriores se multiplican. Da la sensación incluso de copiar a Pang, ya que los personajes protagonistas son muy similares e incluso recorren distintos países del mundo.


Tumblepop

Aunque inferior a los dos anteriores, el juego es agradable de jugar y merece la pena echarle un vistazo. Además, es el más fácil de los tres con diferencia, así que los mas muñones disfrutarán como enanos.


Con esto terminamos este pequeño repaso. Nos vemos en la tercera entrega...

martes 25 de agosto de 2009

Hajime No Ippo, sushi con sabor a hostias

Es un secreto a voces que en este blog se detesta el deporte... aunque como concepto en si me resulte enormemente respetable, también me resulta enormemente aburrido. Y no hablemos ya del mundillo lamentable de la idolatría hacia los deportistas o de las incalculables sumas de dinero que reciben por sus más que discutibles esfuerzos. Sinceramente, a mi me importa bastante poco que Fernando Alonso, su cuñado o el que les trae las bombonas de butano ganen sus competiciones o no, ni me siento representado por ellos ni los considero modelos de comportamiento alguno. Sin embargo, hay ciertos tipos de deporte que si que disfrutamos en este blog. Deportes en los que los protagonistas no salen con Paris Hilton. Deportes en los que los atletas no mezclan cubatas con drogas de diseño en las salas VIP de las discotecas de moda entre el pijerío madrileño. Deportes en los que las flipadas están a la orden del día, eliminando ese toque soporífero y tedioso del deporte real. Me refiero por supuesto, a los animes deportivos. Aprovechad, que va a ser lo más aproximado que vais a leer por aquí. Obviamente, no son deportes reales, pero eso es un detalle de lo mas nimio...



Gracias a las entrañables cadenas privadas noventeras, todos conocemos múltiples series pertenecientes a este género, siendo Campeones (Captain Tsubasa) la más famosa de todas, así como la responsable de mil y una lesiones en los sacos escrotales de infantes excesivamente flipados con los gemelos Derrick y su temible catapulta infernal. Otros ejemplos destacables del género podrían ser: Bateadores (Touch), Bola de Dan (Honou no Toukyuu-ji o Dodge Danpei) e incluso, por que no, la mejor serie del universo, Chicho Terremoto (Dash Kappei). Sin embargo, hoy hablaremos brevemente de una serie menos conocida por aquí... ¿quizá por tratarse de un deporte con menos aficionados? La verdad que no lo se, pero lo cierto es que, que yo sepa, Hajime No Ippo (Fighting Spirit, 1989) nunca ha sido emitida ni publicada en España. La serie, de 76 capítulos, está basada en un manga dibujado por George Morikawa, que lleva publicándose la friolera de veinte años (ya le vale al tío brasas, aunque por algo será si ha aguantado tanto) con más de ochocientos capítulos a sus espaldas. La serie de animación tuvo secuela bastantes años después, Hajime No Ippo: New Challenger (2009), así como un OVA y una película.



El manga/anime nos narra la historia de superación personal de su protagonista, Ippo Makunouchi, un tímido estudiante al que una panda de matones acosan continuamente. Un día, Ippo es rescatado de una paliza por un boxeador profesional llamado Takamura, que ve ciertos talentos latentes en el muchacho. Takamura, tras golpear un árbol cercano, ofrece a Ippo introducirle en el mundo del boxeo si es capaz de recoger con los puños diez hojas antes de que toquen el suelo. Lógicamente, Ippo superará la prueba y comenzará a entrenar sin descanso, descubriendo así su amor por el deporte y sufriendo una transformación tanto física como mental. Pero su camino al éxito no será sencillo y en su primer día en el gimnasio Kamogawa conocerá a su principal rival y amigo a lo largo de la serie: Ichiro Miyata, un chico de su edad especialmente dotado para este deporte. A partir de aquí, la serie seguirá la siguiente estructura básica:

1) Ippo entrena para un combate, creyéndose incapaz de vencer.
2) Conocemos el pasado de su rival y sus motivaciones.
3) Se celebra el combate
4) Vuelta al paso 1.




La cosa es muy simple, pero en series de este tipo no se puede pedir mucho más y lo cierto es que no aburre en ningún momento, siendo divertida durante los entrenamientos y manteniendo una tensión increíble durante los épicos combates, en los que las continuas lluvias guantazos suenan como cañonazos y el dramatismo alcanza cotas estratosféricas. Combates muy dinámicos, de uno o dos capitulos como mucho, gracias a la casi total ausencia de relleno, no como en muchas otras del mismo género. La serie está, como no, llena de flipadas continuas, pero quedándose a un nivel mucho más cercano a la realidad que el alcanzado en series como Captain Tsubasa. Así, aunque los puñetazos de los boxeadores parezcan bolas de demolición y los guantes estén continuamente echando humo, sus efectos en los boxeadores no serán exagerados y las lesiones se mantienen a un nivel bastante creíble. Las técnicas que emplean los personajes, en su mayoría, proceden del boxeo real, así que puedes incluso aprender bastantes cosas sobre la historia de este deporte en cada capítulo.



Los personajes tienen bastante carisma, como en todas las series de este tipo, y se les coge cariño enseguida, especialmente a Takamura, que es un auténtico bastardo que no para de tocar las pelotas a sus compañeros (literalmente, porque en las duchas aprovecha siempre para agarrarles el pene y hacerles bromas sobre su tamaño...el humor japonés es lo que tiene, que es peculiar). Y como no, la serie también es un auténtico FESTIVAL DEL TOPICAZO, como todos
los animes del género, y bien que nos gusta a los aficionados. Veamos algunos a modo de ejemplo:

- El protagonista de la serie (Ippo/Goku/Oliver) es un chico simple y valiente, aunque no demasiado inteligente, que consigue triunfar a base de esfuerzo y entrenamiento.

- El protagonista tiene un rival (Miyata/Benji/Piccolo), distante y frío, que siempre da la impresión de ser mejor que él, pero luego a la hora de la verdad siempre pierde.

- Hay un villano (Mashiba/Mark Lenders/Vegeta) que al principio parece muy malo, pero tras ser derrotado terminará llevandose bien a regañadientes con el protagonista y tratando de superarle.

- Hay un anciano entrenador (Mutenroshi/Roberto/Kamogawa), famoso en su época, que verá el talento del protagonista y le enseñará todo lo que sabe.

- Hay una chica (Chichi/Patty/Kumi), que anima al protagonista y está enamorada de él, aunque no lo admite.

- Todos los rivales tienen un pasado turbulento y/o dramático, que les da la razón para luchar.

- Siempre que todo parezca perdido, el protagonista recordará, a modo de flashback, aquel día en que su primo del pueblo le dijo que comiera las croquetas con tenedor en lugar de con los dedos, que es más elegante, lo que le dará fuerzas para conseguir una milagrosa victoria en el último segundo. Este es mi topicazo favorito de todos los tiempos.

- Aun no he terminado de ver la serie, pero desde el capítulo 1 ya sabes que Ippo llegará a ser campeón mundial tarde o temprano.


Con esto acabamos, os recomiendo ver la serie por cualquier fansub de los que hay disponibles en streaming, porque si no la han editado en España a estas alturas, que les zurzan. Entretenimiento y tensión aseguradas, así queeEn mi escala de animes deportivos, la puntúo con 8'5 Policarpos Díaz sobre 10.

viernes 14 de agosto de 2009

La Torre Oscura

Retomemos hoy el tema literario, de tan añeja tradición en nuestro país... y es que recientes investigaciones demuestran que nuestros ancestros ya compraban ediciones en tapa dura del Quijote y la Celestina para impresionar a las visitas cuando venían a tomar una taza de manteca de cerdo con torreznos a casa. ¡Y muchos eran prácticamente analfabetos, como un buen porcentaje de estudiantes de la ESO hoy, fíjate tu!...si es que la Historia tiende a repetirse... En fin, hoy comentaremos algunas cosillas sobre Stephen Edwin King (más conocido como Stephen King, por su seudónimo Richard Bachman o por "ese tío más feo que el culo de un mandril que escribe cosas que hacen que el pantalón te pese medio kilo más y emita un olor sospechoso") y su obra magna: La Torre Oscura. En concreto y su obra magna: La Torre Oscura.





Stephen King, uno de los grandes maestros del best seller de terror, comenzó a darle forma a nuestras pesadillas a finales de los 70, con la publicación de su primera novela de éxito: Carrie (1974), con la que empezó a forrarse de forma inmisericorde. A partir de ahí fue encadenando éxito tras éxito con múltiples novelas y recopilaciones de relatos cortos, algunas de ellos de gran calidad, en mi opinión, como Apocalipsis (1978), It (1986) o Misery (1987) y otras algo más mediocres, pero todas ellas entretenidas, como poco. Por desgracia, hace varios años que no para de publicar cualquier historia infecta que se le pasa por la cabeza y sus últimos libros resultan completamente ilegibles, hasta tal punto que al leerlos no sabes si descojonarte, llorar, indignarte o sentir vergüenza ajena. Yo normalmente me decido por las cuatro a la vez, porque son auténticas estafas. Sin embargo, la saga que tratamos hoy, a la que ido dando forma a lo largo de toda su carrera, es una excepción, manteniendo un nivel de calidad bastante elevado en todo momento. King publicó el primer volumen de La Torre Oscura ("El pistolero") en 1982, publicando el resto de la saga de forma errática hasta su final en 2004 con el séptimo y último volumen ("La Torre Oscura"), para mí el mejor de la serie.



El médico que atendió a su madre en el parto no sabía si usar fórceps para sacarlo o un soplete para evitar que saliera


La saga nos narra la historia de Roland Deschain (también conocido como Roland de Gilead), un pistolero de Mundo Medio (cualquier parecido con la Tierra Media NO es pura coincidencia), que persigue por motivos desconocidos a un hombre vestido de negro, aparentemente el mal encarnado, por el desierto, a fin de acabar con su vida. Pronto nos enteraremos de que el objetivo principal de Roland consiste en la búsqueda de una torre legendaria de dudosa existencia conocida como "La Torre Oscura", eje sobre el que giran todos los universos. Su obsesión es llegar a ella, cueste lo que cueste y para ello estará dispuesto, si es necesario, a dar su vida o la de cualquier otro, ya que la muerte no tiene gran trascendencia en la enorme rueda del destino en la que él cree. Roland tardará poco en comprender que no podrá alcanzar su objetivo él solo, sino que tendrá que formar su propio ka-tet (grupo de personas unidas por el destino que comparten vínculos de hermandad) para ayudarle en su tarea. Sin embargo, no es fácil dar con las personas adecuadas en un único mundo...



Roland con las hortensias ganadoras del concurso de jardinería de su comunidad de vecinos. Por desgracia, su suerte terminó en la competición de macramé.


Los pistoleros en esta saga son equivalentes a los típicos caballeros legendarios o paladines en los mundos de fantasía tradicionales, castillos y costumbres feudales incluidas. Los revólveres son armas casi míticas heredadas de un pasado olvidado y con su propias leyendas y tradiciones. Así, los revólveres de Roland, heredero del linaje de Arthur Eld, son lo más parecido a Excálibur en el Mundo Medio. No obstante, Roland de Gílead está lejos de ser un héroe tradicional, blanco e impoluto, sino que tiene ciertos tintes de antihéroe e incluso algo de villano en contadas ocasiones. Es un protagonista atractivo, que mantiene su carisma a lo largo de los múltiples volúmenes de la saga.


Cada vez estoy más convencido de que los Señores del Mal intentan compensar algún complejo...

La Torre Oscura es una saga que se aparta del terror puro y duro del resto de la obra de King, adentrándose en el terreno de la fantasía. Pero no se trata de una fantasía al uso, sino que el autor nos ofrece una mitología muy particular en la que se entremezclan los clichés mas clásicos del género (Tolkien and company) con el género del western y con cierta dosis de terror, e incluso algo de ciencia ficción. Es una fantasía muy atípica y sin duda sus detractores podrían calificarla de "pastiche", sin que les falte cierta razón, pero el autor curiosamente consigue darle cohesión a estos géneros tan dispares, creando un mundo atractivo y con una gran sensación de profundidad y coherencia. Es una obra, no obstante, plagada de bizarradas muy propias del autor y que puede no gustar a todo el mundo, pero si consigues cogerle el gustillo, te enganchará hasta el final.



La bota llena de vino peleón del Caprabo que no falte


No quiero terminar sin antes comentar dos cosas. La primera de ellas es que la saga esta profundamente presente en toda la obra de Stephen King y una gran parte de sus libros contienen referencias a ella. A modo de ejemplo, en "It" se nos sugiere que la araña puede ser un avatar del mismo Rey Carmesí, enemigo de Roland, y la Tortuga uno de los guardianes sagrados de los haces que confluyen en la Torre Oscura. Las referencias son demasiado numerosas para enumerarlas aqui, ya que prácticamente todo el MAL como concepto en los libros de King fluye directamente del mundo de "La Torre Oscura".



Thomas Jane pinta un cuadro de Roland en la adaptación cinematográfica de Frank Darabont del relato "La Niebla" (2007)


La segunda cosa a resaltar es que esta saga está siendo ampliada en varias series limitadas de cómics por la editorial Marvel, con unos dibujos acojonantes a cargo de Jae Lee y Richard Isanove y guiones de Robin Furth y Peter David, con ayuda del propio Stephen King. Estas sagas nos relatan ciertos hechos importantes de la infancia de Roland, ademas de describirnos con más detalle las historias y leyendas de Mundo Medio y son de lectura obligadísima para todo aquel al que le guste la saga. Muy llamativas y con mucho contenido interesante, además de completamente coherente con los libros, que no es poco.




Pues lo repito de nuevo: acojonantes

Resumiendo, otra saga muy recomendable para los aficionados a la fantasía y al terror, pero que conviene probar antes de comprar, no sea que sus peculiaridades te echen para atrás. Os dejo con la letanía de los pistoleros, para que os la vayáis aprendiendo:

No apunto con la mano;
el que apunta con la mano ha olvidado el rostro de su padre.
Apunto con el ojo.
No disparo con la mano;
el que dispara con la mano ha olvidado el rostro de su padre.
Disparo con la mente.
No mato con la pistola;
el que mata con la pistola ha olvidado el rostro de su padre.
Mato con el corazón.

miércoles 5 de agosto de 2009

Juegos veraniegos II: Fallout 3

Pues vamos a por la segunda y última recomendación del verano, que es ni más ni menos que...



Vaya, éste parece que sí que tiene una portada como Dios manda...


FALLOUT 3 (Bethesda Game Studios, 2008)

Este RPG, a diferencia del juego anterior, no es demasiado reciente que digamos y precisamente por ello os lo recomiendo, ya que está a un precio bastante asequible (menos de 30 eurillos para PS3 y Xbox 360, en lugar de 70 pavos), con lo que la relación calidad-precio alcanza cotas muy elevadas. También hay versión de PC, que lógicamente es la superior y permite usar mods hechos por aficionados, pero probablemente necesite un pepinaco de ordenador, para conseguir moverlo, que casi seguro ni vosotros ni yo tenemos.





Este juego nos pone en la piel de uno de los habitantes del Refugio 101, uno de los enormes búnkeres subterraneos antinucleares construido por la empresa Vault-Tec para resguardar a algunos afortunados ante la inminente guerra nuclear a escala mundial, que tuvo lugar en el 2077, doscientos años antes del comienzo del juego. Como es lógico, hemos nacido y vivido allí dentro toda nuestra vida, pero por motivos desconocidos nuestro padre decide infringir las normas y escaparse del refugio, lo que desencadena una serie de acontecimientos que nos obligarán a nosotros también a salir por patas, encontrándonos con un mundo exterior (el Yermo), totalmente devastado por la radiación y en el que los pocos supervivientes sobreviven como pueden al holocausto nuclear. Vamos, que el juego es una especie de Mad Max (saga a la que homenajea constantemente), pero a lo grande. MUY a lo grande. Aunque el entorno es deprimente y desolador, Fallout no cae en el dramatismo y nos ofrece un continuo despliegue de humor negrísimo, presentándonos a personajes que aceptan su situación con resignación y viven lo mejor que pueden, tomándose la radiación mortal como un simple inconveniente en su vida cotidiana. Al fin y al cabo, las extremidades extra no siempre vienen mal.





Creo que el adjetivo que mejor define a este juego es "grandioso". El inmenso mundo postapocalíptico de Fallout, que comprende los alrededores de Washington D.C, está representado de una manera espectacular. Cada roca, cada puente destruido y cada casa devastada están representadas de manera impecable y con todo lujo de detalles. A cada paso que demos, nos apetecerá sacar una captura de pantalla. Es un juego de mucho presupuesto y se nota desde el primer vistazo. El mundo que podemos recorrer es tan vasto y tan abierto que, aunque sepamos más o menos para donde tirar, notaremos una sensación de agobio constante al ver el enorme mapa y la cantidad de terreno que tenemos disponible para explorar a nuestro antojo. Esta enormidad, unida a la soledad constante en nuestros vagabundeos por el paisaje arrasado, lo hacen el juego ideal para realizar una terapia de choque a cualquier agorafóbico. Si os sentís desbordados fácilmente, escoged otro juego porque este os supera de largo...





Si bien puede usarse también una vista en tercera persona (que es horrible), Fallout parece un shooter en primera persona, y puede ser jugado en cierta manera como tal, pero realmente es un juego de rol, con todo lo que ello conlleva. En este juego no se puede disparar a lo loco, ya que la munición escasea y las armas necesitan ser reparadas continuamente. Cada bala cuenta y no todas aciertan donde nosotros apuntamos, sino que depende de la puntería y habilidades de nuestro personaje. Por suerte, nuestro Pipboy 3000 (aparato que todo habitante del refugio lleva enganchado a la muñeca), nos permite utilizar el V.A.T.S. (Vault-Tec Assisted Targeting System), que nos permitirá pausar la acción, seleccionar que parte del cuerpo del enemigo deseamos atacar (torso, cabeza, etcétera), al estilo Robocop, y efectuar el disparo automáticamente a cámara lenta, desde una perspectiva totalmente cinematográfica. Ver como reventamos a los enemigos a cámara lenta en este modo es algo que te deja boquiabierto una y otra vez, y lo repetiremos mil y una veces a lo largo del juego.


Activando el sistema V.A.T.S. con un mutante desprevenido...



Fin de la selección....repartamos un poco de amor!!


Puntos a destacar:

- El tutorial perfectamente integrado en el juego, en el que asistimos al nacimiento de nuestro personaje y a las primeras etapas de su vida, en las que elegimos progresivamente el aspecto y habilidades que tendrá de adulto. Simplemente, el mejor tutorial jamás creado para un videojuego y punto, sin discusión posible.

- El enorme mundo perfectamente ambientado y las incontables horas de diversión que ofrece.

- Los constantes toques de humor negro.

- Los enemigos están tan bien hechos que algunos da ascazo verlos. Me quedo con la tochomosca porque me mola el nombre.

- El curradísimo doblaje al español, con voces variadas y sin las entonaciones mongolas que suelen poner los dobladores de videojuegos. Sale la voz de Gandalf!!

- Meter una bala en la cabeza a los enemigos con el V.A.T.S .y ver como se esparcen sus trocitos sanguinolentos por el Yermo.

Puntos flojos:

- Hay gran cantidad de bugs y se notan mucho, aunque hay parches disponibles, pero en fin, un poquito más de testeo no le hubiera venido mal.

- Es un juego tan enorme que resulta un poco inabarcable...si no dispones de mucho tiempo para jugar, dedícate a otra cosa.

- La vista en tercera persona es una basura. El personaje parece que va patinando sobre hielo...completamente injugable.



En resumen, un juego grandioso y compra obligada para cualquiera. Vamos a darle una puntuación de 90 chapas de Nuka-Cola, la bebida oficial del Yermo que patrocina este análisis, sobre 100. Y porque del 90 no paso, que si no se llevaba más...